Finalista Tortilla de silicona

“Chef VS Chef”
Mc Donald’s

La categoría “Tortilla de Silicona” destaca aquellas campañas publicitarias que promueven una alimentación más insalubre y perjudicial con la sostenibilidad del planeta y la justicia social.


El finalista de la categoría TORTILLA DE SILICONA de los Premios Sombra 2016 es Mc Donald’s por su anuncio publicitario “Chef vs Chef”. De nuevo, la icónica empresa de comida rápida intenta dar una imagen de calidad nutricional, esta vez asociándose con prestigiosos chefs que renuncian a los valores de la alta cocina que ellos mismos defienden en sus prestigiosos restaurantes.

Algo sucede cuando la mayor empresa de comida rápida reniega de su payaso favorito, el feliz y seductor Ronald Mc Donald, y busca nuevas caras en su papel. Creado en 1963, el famoso personaje vestido con los colores corporativos, rojo y amarillo, se dirigía directamente al público infantil. El objetivo era que la familia acudiese al restaurante de comida barata, rápida y de baja calidad arrastrados por los niños y niñas, todo con una doble estrategia. Por un lado se conseguía público adulto y por otro se aseguraba un “recambio” de estos consumidores adultos al fidelizar a los jóvenes a través de la asociación de la comida en sus restaurantes con un entorno de juego en sus espacios recreativos aderezados con diversos personajes.

Sin embargo, Ronald ha ido perdiendo el brío de su juventud y cada vez se le esconde más. De hecho, ni siquiera su mono de trabajo se ha actualizado. En 2010, Mc Donald’s cambió el color de su logo, sustituyendo el fondo rojo en el que se encuadra el icónico doble arco amarillo por un fondo verde. El público, cada vez más preocupado por la calidad de la alimentación y por cuestiones medioambientales, exigía una mayor calidad tanto de los productos que consumía como de su compromiso ecológico. Y como siempre, la compañía echó cuentas y tuvo claro que era más barato cambiar su imagen que realmente cambiar el modelo de empresa.

A pesar de todo Mc Donald’s sigue ralentizando su expansión, una tendencia que algunos analistas como el japonés Mark Kalinowski tildan de “profunda depresión”, antesala de “sus últimos días” (1). A pesar de unos beneficios netos de 4.758 millones de dólares en 2015, esta cifra es un 20% menor que la registrada en 2013, y el ritmo de creación de nuevos restaurantes ha caído a un tercio respecto a hace una década.

Ante la situación de desprestigio en la que se encuentra, Mc Donald’s contraataca fichando a los prestigiosos chefs Dani García y Ramón Freixa, cada uno con dos Estrellas Michelin, que nos prometen un “combate culinario” en el que “los ganadores somos nosotros”. Es curioso como la burbuja española de la alta cocina se alía con la industria de la comida rápida, traicionando todos los valores de calidad y gusto en los que los primeros dicen que fundan sus “nuevas experiencias”. Por supuesto, la explicación publicitaria de ambas partes es que se consigue “democratizar” el acceso a la alta gastronomía. ¿Democratizar el acceso a la alta cocina? Habrá que visitar los restaurantes “Calima” y “Hotel único” para saber si se sirven allí hamburguesas  equiparables en precio y calidad  a un Big Mac.

Se trata simple y llanamente de una campaña publicitaria que trata de vender lo que no es para ensalzar una marca que está lastrada por un sobrepeso cada vez mayor de consecuencias de salud reales y dolorosas para mucha gente. Mc Donald’s no facilita el acceso a ninguna cocina de calidad: su comida sigue siendo el mejor ejemplo de que la desigualdad social afecta a todos los planos, incluida la alimentación. Para las clases sociales más empobrecidas toca comida de poca calidad nutricional, rica en grasa, prefabricada, adictiva e inundada de compuestos químicos que evitan un deterioro natural de la comida y que finalmente se ingieren. Las consecuencias de su ingesta mantenida en el tiempo quedaron demostradas por Morgan Spurlock en el documental “Super Size Me”, en el que el protagonista sufrió una importante quiebra en salud tras comer en restaurantes de la cadena durante 30 días. No en vano y a pesar de todas las advertencias, sus bajos precios han sido uno de sus principales atractivos para el consumidor, lo que permitió a la cadena aumentar sus ingresos en Estados Unidos durante la crisis del 2008, para posteriormente descender en cuanto la actividad económica se relanzó mínimamente y los ciudadanos pobres tuvieron posibilidad de acceso a otro tipo de productos alimenticios de mayor calidad.

Pero Mc Donald’s no solo se distingue por la baja calidad de sus productos. Las condiciones laborales y de producción de la carne que utilizan se encuentran también bajo el foco de diversas organizaciones sindicales y ecologistas. En el primer plano, en España son constantes las quejas de sus trabajadores, que denuncian la precariedad absoluta en la que se encuentran (2). La empresa no quiere hacerles fijos, y son comunes los cambios de local y los despidos una vez finalizado el contrato eventual y la vuelta a la contratación tiempo después, todo para evitar la conversión de contrato temporal a indefinido que marca la ley. Es insultantemente cínico lo publicado en 2013 por Mc Donald’s en colaboración con VISA para ayudar a sus trabajadores en su organización financiera personal. Ahí se proponían jornadas de 74 horas semanales para ganar 2060 dólares mensuales, una auténtica vergüenza cuando un trabajador de EEUU necesita 480 años para ganar lo mismo que su director ejecutivo en uno.

Por otra parte, la gran cantidad de carne, tanto vacuna como de pollo, que diariamente se consume en los establecimientos de Mc Donald’s necesita un importante aporte de pienso para las explotaciones ganaderas afincadas en suelo europeo. Gran parte de la alimentación de estos animales proviene de soja cultivada en la Amazonía, lo que implica un fuerte impacto tanto local (en los ecosistemas locales y en las comunidades indígenas) como global al deforestar a una importantísima región reguladora del clima terrestre (3). De hecho, según diversos informes, de seguir con la tendencia actual de explotación de la Amazonía para dichos fines, para el año 2050 se habrá perdido el 40% de su extensión. Además, a la simple presión agrícola sobre el terreno hay que sumar que los monocultivos de soja consumen importantes cantidades de químicos tóxicos y que en ocasiones la soja plantada es transgénica.

En definitiva, estamos ante un nuevo intento de limpieza de marca cuando de lo que se trata es de un cambio profundo en las formas de producción y consumo que realmente respeten la vida y dignidad humanas y el medio ambiente en su conjunto. Un nuevo engaño en el que se intenta asociar la esfera de la élite culinaria y su prestigio con la comida basura y rápida que constituye una pieza más de un intrincado sistema de vida rápida y química, desvinculada de los tiempos, valores y productos naturales.

NOTAS

(1) http://www.independent.co.uk/news/business/news/mcdonalds-is-facing-a-deep-depression-and-could-be-in-its-final-days-say-us-franchise-owners-a6699056.html

(2) https://www.diagonalperiodico.net/global/24902-la-plantilla-mcdonalds-denuncia-condiciones-laborales-semiesclavitud.html

(3) Devorando la Amazonía, Greenpeace http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/other/devorando-la-amazonia.pdf

 

 

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